“Este trabajo es muy emocionante porque involucra a científicos y médicos que trabajan juntos como un equipo para desarrollar un enfoque completamente nuevo. Potencialmente, esto podría transformar las formas en que se maneja la artrosis de rodilla y permitirá un mejor diagnóstico y que los tratamientos se adapten con mayor precisión de acuerdo con la condición individual de la rodilla. También facilitará ensayos clínicos más rápidos, más grandes y mejores de nuevos tratamientos”, declaró L. Goodacre, coordinador del ensayo.
Si bien aun faltan más pruebas estos avances podrían ayudar a mejorar los tratamientos de la artrosis, además permitiría que las personas tuvieran una mejor calidad de vida.